Las bibliotecas apoyan el aprendizaje, acompañan la investigación, desarrollan competencias y contribuyen a la misión de sus instituciones. Sin embargo, demostrar ese valor continúa siendo un desafío.
Con esta reflexión, Lidiette Quesada, vicepresidenta de Ventas para América Latina y el Caribe de EBSCO Information Services, dio inicio al webinar Del acceso al impacto: cómo demostrar el valor estratégico de tu biblioteca, el primero de la serie Las Bibliotecas Impactan.
Durante su introducción, planteó una idea que marcó la conversación: el reto no está solamente en todo lo que hacen las bibliotecas, sino también en cómo contamos esa historia y hacemos visible la diferencia que generan.
Más allá de las estadísticas de uso
Moderada por Margarita Lisowska-Navarro, la conversación invitó a reflexionar sobre los indicadores que tradicionalmente utilizan las bibliotecas. Préstamos, consultas, descargas, capacitaciones y satisfacción de los usuarios siguen siendo datos importantes, pero medir actividad no necesariamente equivale a medir impacto.
Frente a desafíos como la inteligencia artificial, la ciencia abierta, el éxito estudiantil y la sostenibilidad presupuestaria, Lisowska-Navarro planteó nuevas preguntas: ¿cómo contribuye la biblioteca al éxito de los estudiantes y a la investigación?, ¿qué retorno genera la inversión realizada en ella?, ¿cómo puede demostrar su liderazgo dentro de la institución?
Tres experiencias de Argentina, Chile y Colombia mostraron diferentes caminos para comenzar a responderlas.
De los servicios al liderazgo institucional
Sandra Gisela Martín, directora del Sistema de Bibliotecas de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina, compartió cómo la experiencia de la biblioteca en alfabetización informacional, comunicación científica y uso ético de la información le permitió ampliar su papel hasta asumir un rol de liderazgo en la elaboración de una política institucional de integridad académica.
Su experiencia deja una pregunta relevante para otras bibliotecas: además de medir cuántos servicios ofrecemos, ¿qué problemas de nuestra institución estamos ayudando a resolver?
Acompañar y hacer visible el impacto en la investigación
Desde Chile, Sergio Arce Molina, director del Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Los Lagos, presentó la evolución de una biblioteca “transaccional”, centrada en la prestación y medición de servicios, hacia una biblioteca “relacional”, que busca acompañar de manera más cercana a los investigadores.
Los datos compartidos durante la sesión mostraron que, en 2026, el 22 % de los investigadores activos utilizó servicios de infraestructura científica gestionados por la Dirección de Biblioteca. Este grupo participó en el 81 % de la producción científica institucional y concentró el 84 % de las publicaciones de acceso abierto.
Estos indicadores permiten comenzar a observar y comunicar la relación entre los servicios especializados de la biblioteca y la actividad investigadora.
Traducir el valor de la biblioteca
Patricia Ospina, directora de la Biblioteca de la Universidad EAFIT, Colombia, compartió una aproximación basada en el retorno social de la inversión, incorporando dimensiones económicas y sociales para responder no solo cuánto hace la biblioteca, sino también qué beneficios genera.
Entre los hallazgos, el estudio estimó un retorno social de 2,82 en un escenario conservador y de 19,66 en un escenario más amplio que incorpora recursos digitales. También encontró que el 71 % de los estudiantes de pregrado encuestados prefería estudiar y trabajar en la biblioteca, destacando así el valor de sus espacios dentro de la experiencia universitaria.
Una conversación que apenas comienza
Al cerrar el panel, Margarita Lisowska-Navarro destacó un aprendizaje común: medir el impacto requiere colaboración. Relacionar los servicios de la biblioteca con resultados institucionales implica trabajar con otras áreas, acceder a nuevos datos y participar en conversaciones estratégicas.
En su cierre, Lidiette Quesada reforzó el propósito de Las bibliotecas en acción: continuar compartiendo experiencias que permitan pasar de hablar del impacto a verlo reflejado en casos concretos de nuestra región.
Las experiencias de Argentina, Chile y Colombia muestran que no existe una única forma de demostrar el valor de una biblioteca. El punto de partida puede ser diferente, pero la pregunta es compartida: